TRES LIBROS

Hace tiempo que leo varios libros a la vez. Esta costumbre va con mi carácter lector, disperso e inabarcable, poco riguroso e impaciente. Me ayuda a transitar por el mundo de esta manera pues, dependiendo de la hora y el lugar, suelo tener un libro que ya identifico con el espacio y el tiempo escogidos. Así permanecen en mi memoria, como una parte más de mi vida.

Estos que citaré a continuación son algunas de mis lecturas de ahora. En común tienen que son lentos en su desarrollo y su estilo es muy elaborado, pero, sobre todo, crean adicción.

nieta                                           claudel

El más reciente es La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel. Hasta ahora, conozco a un anciano cuidando de su nieta, refugiado en un país extranjero, proveniente de una aldea lejana que ha sido destruida y que pasea siempre por el mismo sitio, temeroso en sus primeros días en una tierra desconocida. Se ha relacionado con algunos personajes que apenas se ocupan de él, y ha empezado una extraña amistad con otro hombre mayor al que no entiende. Aunque no es mucho, ya he podido vivir su soledad, su miedo, su tristeza y sus recuerdos, y en su experiencia creo conocer una parte de China como si hubiese estado allí.

onitsha                                           clezio

Con los protagonistas de Onitsha, Fintan y su joven madre Maou, llevo viajando el mismo mes que ellos por la costa africana, bordeando todo el continente hasta su destino, donde esperan reunirse con el padre del niño. Jean-Marie G. Le Clézio es una autor al que cuesta seguir, pero del que resulta difícil separarse una vez que lo has encontrado. Su prosa es precisa y poética a la vez, muy descriptiva con los sentimientos y las emociones. Pero su morosidad me hace notar el calor y la humedad sofocantes del viaje, la fiebre y el sabor amargo de la quinina, el crujir de las cuadernas del barco como si viajara en él. Y estoy viendo pasar desde la cubierta un horizonte fantástico y que presume misterio, huelo el salitre y el pescado en puertos como Dakar, y me baño en sus blancas playas con la misma libertad extrema de los dos personajes centrales del libro.

mann                                      montaña

La tercera novela, la más extensa y la que más tardaré en leer, me tiene enclaustrado en un sanatorio para tuberculosos en un paisaje no obstante idílico, en la cumbre de una montaña de los Alpes suizos. Thomas Mann consigue con La montaña mágica detener el tiempo. Hay descripciones clásicas en su formulación y ejecución, de tal modo que la vista se recrea en aquellos paisajes soberbios; los diálogos y los caracteres de los personajes nos son conocidos gracias a su minuciosa prosa, atenta a cualquier matiz del aspecto y del pensamiento que estos tengan; por último, el hilo de las reflexiones abarcan ideas y conceptos que, como en alguna ocasión refiere el protagonista de la obra, Hans Castorp, ni siquiera sabía que existían antes de pensarlos.

Tres libros, tres historias, tres viajes, tres mundos. De nuevo la vida, sin mí, pero conmigo.

TRES LIBROS

LA CASA ENCENDIDA

luis-rosales

Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Luis Rosales

LA CASA ENCENDIDA