FARGO

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Billy Bob Thornton es quien encarna al mal en esta serie, inspirada en la famosa película del mismo título de los hermanos Coen. El ambiente y la historia son las mismas que entonces: un pueblo tranquilo en la América profunda se ve sorprendido por una violencia extrema que complica la existencia de sus habitantes de un modo inesperado y brutal. El pueblo se llama Fargo, un lugar en alguna parte de Dakota del Norte, de las pocas cosas ciertas que se dicen a pesar de los créditos iniciales, donde se proclama “Basado en hechos reales”.

Esa es una más de las semejanzas con la película original, donde también se escribía esta mentira para crearle desasosiego al espectador incauto. Pero hay muchas otras. Sobrecoge el paisaje, desolado por la nieve, que, aun sin tempestad alguna, transmite un frío glacial que casi nos traspasa. Y que contrasta hábilmente con la calidez de los hogares que aparecen, tanto en el interior de las casas como de sus moradores. Personas de confianza absoluta hacia sus vecinos, con una actitud y una bondad y candidez extremas que casi rozan el infantilismo en sus actos y comentarios.

Hay guiños en el guión, que quiere parecerse al de la película y, a la vez, seguir sus propios derroteros. Así, el policía jefe es quien está casado con una tranquilísima embarazada, que sólo piensa en el color de la habitación de su futuro bebé sin decidirse. El desdichado empleado de seguros recuerda hasta físicamente al empleado del concesionario de coches que planeaba el secuestro de su mujer. Y el criminal…Bueno, aquí la cosa cambia. Steve Buscemi no es B .B. Thornton, pues cada uno representa un tipo de mal, más indeciso tal vez el primero, muy frío el segundo, ambos igual de destructivos sin embargo.

Por lo visto hasta ahora, la serie incluye muchas sorpresas, incluso algo de humor, pues nuestro asesino parece que disfruta con sus maldades y estas son a veces de lo más curiosas, como cuando incita a un empleado a vengarse de su jefa para, enseguida, llamar a esta por teléfono y que lo sorprenda en el acto. Pero también crímenes imprevistos que, inevitablemente, la apartarán del devenir de la película en la que se inspira: ya han sido asesinados el jefe de policía y la mujer del débil empleado, y además conocemos a los criminales desde el primer capítulo.

La historia es también fascinante por momentos de una tensión increíble. Baste recordar uno de ellos: un policía detiene en un control rutinario a nuestro protagonista. Este, sin necesidad de bajarse del coche, es capaz de transmitirle tal dosis de violencia y de temor con solo sus palabras que el policía, en vez de detenerlo, huye con un miedo profundo, aunque conscientemente feliz porque sabe que acaba de salvar su vida.

Bienvenidos de nuevo a Fargo, en este invierno duro en el que disfrutaremos del calor de nuestros sofás, mientras afuera la nieve va cubriendo los lados oscuros de unos seres que, por suerte, siempre quedan detrás del cristal, lejanos.

¿O tal vez no tanto como pensamos?

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FARGO

COMO TÚ

leonfelipe

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera…

León Felipe

COMO TÚ